Numerosas campañas insisten en la importancia de comer cinco frutas y verduras al día para mantenerse en buena salud.
¡Una buena alimentación también influye en la salud de sus ojos!
Es lo que tienden a mostrar varios estudios que ponen en evidencia los efectos de las vitaminas A, B, C y E, del zinc y de la luteína sobre el desarrollo de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
Esta enfermedad que afecta a la mácula (zona en el centro de la retina) afecta a cerca de un millón de personas en Francia y puede conducir a la ceguera.
Opte, pues, por las frutas y verduras para beneficiarse lo antes posible de estos efectos.
Para la vitamina A, recurra a las zanahorias, las espinacas, el brócoli, las coles verdes, los mangos y los albaricoques.
Para la vitamina B, opte por el hígado de ternera, el pescado, la leche, la levadura, los guisantes y los frutos secos.
La vitamina C se encuentra en las frutas y verduras frescas (no olvide el perejil, el pimiento, la coliflor…).
Por último, piense en los aceites vegetales y en los frutos oleaginosos (almendras, nueces, avellanas) que contienen vitamina E. Para el zinc, dé preferencia a los crustáceos, las ostras, el hígado y las legumbres secas cocidas.
La luteína, por su parte, es un pigmento presente en la mácula cuya acción consiste en prevenir la degeneración de la retina.
Por ello, desempeña un papel en la prevención de las cataratas y en la ralentización de la DMAE.
No es producida por el organismo y se encuentra en las verduras de hoja verde oscura y en la yema de huevo.
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