Las gafas inteligentes al servicio de la salud
Muchos objetos como la báscula conectada, la pulsera conectada, el auricular conectado o el cepillo de dientes conectado han revolucionado nuestra vida cotidiana y nuestra forma de abordar nuestra salud.
Estos objetos de la vida cotidiana pueden ser potenciales fuentes de información y verdaderas herramientas de ayuda para el seguimiento de nuestra salud.
Hoy en día, los objetos de salud conectados son imprescindibles; numerosos actores se lanzan a este mercado en plena expansión.
Dotadas de un sistema de sensores y tarjetas electrónicas, las gafas recogen información detallada sobre el estado físico, como el pulso, el parpadeo, el movimiento de la cabeza, etc. Los datos se recuperan y se transmiten a un smartphone que enviará una alerta si es necesario.
¡Más vale prevenir que curar!
Estas gafas inteligentes permitirán, por tanto, prever las caídas, alertar sobre la somnolencia al volante, revelar el estado de inestabilidad, controlar el estado físico…
En el caso de que una persona mayor pudiera sufrir una caída, las gafas detectarán los signos precursores de la pérdida de equilibrio y los miembros del equipo médico y/o sanitario serían avisados.
La caída accidental es una de las principales causas de muerte entre las personas mayores. Equipar las residencias de ancianos sería un medio eficaz para anticipar los riesgos y reducir considerablemente las caídas.
En caso de quedarse dormido al volante, los pasajeros del vehículo podrían ser alertados. Las gafas detectarán los comportamientos causados por un posible adormecimiento.
La somnolencia al volante es un factor que multiplica verdaderamente el riesgo de accidentes en la carretera.
De este modo, informar a los pasajeros sobre el estado físico del conductor permitiría con toda seguridad reducir los accidentes corporales en la carretera y garantizar una vigilancia constante.
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